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Jueves, 19 Diciembre 2019 14:15

¿Para qué usa el cuerpo los reflejos?

1.- ¿Qué son los reflejos?, ¿para qué los usa el cuerpo?

El reflejo es una respuesta automática e involuntaria que realizamos ante un estímulo especifico. Esta respuesta refleja implica generalmente un movimiento muscular (al pincharnos un dedo, lo retiramos de inmediato), aunque puede consistir también en la activación de la secreción de una glándula interna (al ingerir azucares, se eleva la glucemia y como respuesta nuestro páncreas secreta Insulina para disminuir la glucemia).

Biológicamente hablamos del arco reflejo que abarca todos los componentes necesarios para que un reflejo se produzca:

  • Receptor: la zona del cuerpo que percibe el estímulo.
  • Vía aferente: el sistema nervioso lleva la información del estímulo a las neuronas.
  • Sinapsis: Las neuronas se comunican y elaboran la respuesta al estímulo.
  • Vía eferente: Conduce la respuesta elaborada por las neuronas a un órgano.
  • Órgano efector: La respuesta llega al músculo para que produzca el movimiento.

Todo este proceso se produce de forma involuntaria y sin tener conciencia de ello.

Muchos reflejos protegen nuestro organismo contra estímulos dañinos (tos, estornudo, parpadeo) o capacitan a nuestro organismo para realizar funciones básicas sin dificultad (secreciones glandulares, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, dilatación de vasos sanguíneos, etc.).

2.-¿Cuántos tipos de reflejos hay y para qué sirven?

En el ser humano hay distintos tipos de reflejos.

  • Reflejos innatos o congénitos:son los reflejos comunes al ser humano, también se denominan reflejos absolutos o incondicionados. Estos reflejos no requieren de aprendizaje anterior (retirar la mano al sentir que nos quemamos).
  • Reflejos condicionados:son los reflejos adquiridos como resultado de la experiencia ante determinados estímulos. El más conocido es el de los perros de Paulov, animales que aprendieron que cuando sonaba una campana era la hora de comer, cuando la oían empezaban a salivar pues sabían que era la hora de comer, o frenar de forma automática ante un semáforo rojo.
  • Reflejos profundos u osteotendinosos. También se denominan, de estiramiento muscular o miotáticos. Al estirar un músculo éste responde con una contracción que se opone al estiramiento. Este tipo de reflejos se exploran en la práctica médica realizando la percusión de un tendón mediante un martillo de reflejos u otro objeto adecuado para tal fin. La respuesta es una contracción brusca del músculo correspondiente
  • Reflejos superficiales o cutáneos. Resultado de un estímulo ejercitado sobre la piel o mucosas (estornudo como respuesta a una excitación de la pituitaria, estimulando la piel del abdomen se desvía el ombligo hacia el lado estimulado…)
  • Reflejos de automatismo medular. Reflejos que aparecen cuando se produce una lesión medular y queda desconectada del cerebro. Por ejemplo, el reflejo de triple retirada: al estimular la piel de la extremidad inferior, se produce automáticamente una flexión del pie sobre la pierna, de la pierna sobre el muslo y de éste sobre la pelvis.
  • Reflejos de postura y actitud. Son las actitudes y movimientos reflejos desencadenadas por la modificación de la postura corporal en el espacio

 

3.- ¿Es importante que los revise el médico?

En clínica, la exploración de los reflejos nos ayuda a identificar y localizar determinadas patologías. En el recién nacido son de obligada revisión e informan del estado neurológico del bebé. La evolución y desaparición de muchos de ellos en los primeros meses igualmente se valoran en consulta.

4.- ¿Se pierden con la edad? ¿Cuándo empiezan a aparecer? 

Si, existen reflejos exclusivos de los primeros meses de vida y su aparición en la edad adulta pueden indicar una patología. 

Por ejemplo, los reflejos primarios: los tiene el recién nacido y algunos de ellos desaparecerán en unos meses, por ejemplo:

  • Reflejo de marcha automática: cuando se sostiene al bebe por las axilas este mueve los pies como si quisiera caminar.
  • Reflejo de presión palmar y plantar si se le pone algo entre los dedos intenta agarrarlo.
  • Reflejo de succión, cuando se roza suavemente los labios del recién nacido se desencadena el reflejo de succión lo que le ayudara a amamantarse.

Estos reflejos desaparecen en los primeros meses de vida.

Otros aparecen en los primeros meses, cuando se acaricia la boca el bebé gira la cabeza y abre la boca buscando el alimento (pecho o biberón).

A medida que el cerebro va madurando este tipo de reflejos desaparece, si persisten a partir de cierta edad pueden ser síntomas de una alteración del desarrollo del sistema nervioso.

Miércoles, 18 Diciembre 2019 18:03

Verrugas: Cuándo preocuparse

¿Por qué aparecen las verrugas en la piel?

Las verrugas vulgares o comunes son lesiones frecuentes en la población ocasionadas por proliferación de piel, causadas por el virus del papiloma humano (VPH). Se transmiten por contacto directo de persona a persona, e indirecto a través de ropa y fómites. También, pueden diseminarse a otras áreas del cuerpo del paciente. En la mayoría de los casos, el contagio se produce mediante el contacto cutáneo casual o a través de objetos compartidos, como toallas o paños. La presencia de lesiones en la piel, como padrastros o rasguños favorecen este contagio. La costumbre de morderse las uñas, también puede favorecer que las verrugas se extiendan a las puntas de los dedos y alrededor de las uñas.

El sistema inmunológico de cada persona responde al VPH de forma diferente; por eso, no todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan verrugas. Se estima que las verrugas afectan entre el 7 y el 19% de la población general.

¿Hay tipos?

Se distinguen cuatro tipos de verrugas:

  • Verruga vulgar: Suelen ser del mismo color de la piel, con superficie córnea y rugosas al tacto. Se ubican, en forma aislada o en grupos, preferentemente en el dorso de las manos y de los dedos.
  • Verruga plantar: Caracterizada por lesiones dolorosas que aparecen en las plantas de los pies, con aspecto similar a las callosidades. Son sensibles a la compresión vertical, pero sobre todo a la presión horizontal o pellizcamiento.
  • Verrugas planas: Se presentan como lesiones amarillentas, ligeramente elavadas, de 2-4 mm de diámetro. Son blandas y suaves al tacto. Aparecen en cara y dorso de las manos.
  • Verrugas anogenitales: Su estudio y tratamiento es distinto al resto de las verrugas.

¿En qué zona del cuerpo es más frecuente que aparezcan?

Las verrugas comunes son pequeños bultos granulares en la piel que aparecen con mayor frecuencia en los dedos o en las manos. Son ásperas al tacto y también suelen presentar un patrón de pequeños puntos negros, que son pequeños vasos sanguíneos de sangre coagulada.

¿Producen síntomas? (dolor o picor)

La mayoría de las verrugas son asintomáticas, salvo las verrugas plantares, y desparecen de forma espontánea, muchos pacientes consultan sobre todo por las repercusiones estéticas que ellas implican.

¿Son peligrosas o inofensivas?

Las verrugas comunes suelen ser inofensivas y, con el tiempo, desaparecen por sí solas. Sin embargo, muchas personas deciden eliminarlas dado que les resultan molestas y ocasionan sentimientos de vergüenza.

¿Se pueden evitar?

Para reducir el riesgo de tener verrugas comunes, debemos evitar el contacto directo con las verrugas. Esto incluye tus propias verrugas. No te las arranques: esto puede propagar el virus. No uses en las verrugas la misma lima de uñas, piedra pómez ni alicate para uñas que usas en las uñas y la piel sanas, usa una lima de uñas desechable.

No te muerdas las uñas de las manos, las verrugas aparecen con mayor frecuencia en la piel agrietada. Quitar la piel que rodea las uñas de las manos facilita la propagación del virus.

Sé cuidadoso con el aseo y evita cepillar, cortar o afeitar las áreas que tengan verrugas. Si debes afeitarte, usa una afeitadora eléctrica.

¿Cómo se pueden eliminar?

Habitualmente las verrugas se resuelven en forma espontánea en algunos meses o años.


En población general, entre un 60 y un 70% de las verrugas desaparece espontáneamente antes de 3 meses. En niños, dos tercios de los casos se resuelven en un plazo de 2 años. Al desaparecer lo hacen sin dejar cicatriz, lo cual puede no ocurrir si hemos utilizado algún tratamiento.

Los tratamientos disponibles para el manejo de las verrugas están dirigidos para destruir todas las células infectadas por el virus, o lograr que el propio sistema inmune del individuo lo realice.


Hasta la fecha no existe ningún tratamiento 100% efectivo. Considerando ésto y la historia natural de las verrugas, sólo se recomienda tratarlas cuando éstas produzcan dolor, interfieran con la función normal del individuo (desempeño escolar o laboral) o por motivos estéticos importantes


Existen distintos tratamientos disponibles a la fecha: agentes queratolíticos, citotóxicos, inmunomoduladores, crioterapia, láser y la resección quirúrgica.
Dentro de los tratamientos posibles de implementar en la Atención Primaria, los agentes tópicos son los más utilizados; entre ellos, ácido salicílico y la podofilina.

¿Dejan marcas?

Como ya hemos comentado, sólo se debe tratar aquellas lesiones que produzcan dolor, dificultades en la vida del paciente o un compromiso estético importante. Se sugiere iniciar la terapia con preparados tópicos que contengan ácido salicílico, explicando previamente al paciente, sus potenciales riesgos, es decir que al tratar pueden quedar cicatrices que no ocurrirían si se resuelven espontáneamente.

Miércoles, 18 Diciembre 2019 17:56

Tipos de convulsiones y cómo actuar

¿Qué son las convulsiones?

La palabra convulsión proviene de las palabras latinas convulsio y convellere que significa «juntar». El origen de las convulsiones está en descargas eléctricas súbitas, excesivas, coincidentes a la vez y anormales de un grupo de neuronas del cerebro (foco). Es como si unas células del cerebro se cargasen de energía eléctrica y la descargasen sin previo aviso todas a la vez. Equivale a crisis epiléptica.

La palabra epilepsia viene del griego epilambaneim, «coger por sorpresa». Equivale a enfermedad epiléptica y son convulsiones que se repiten y que tienen su origen en un proceso crónico de fondo.

Quiero dejar claro estas definiciones porque una sola convulsión o convulsiones repetidas debidas a agresiones agudas del cerebro (traumatismos) o que se pueden corregir o evitar (fiebre, alcohol, drogas), no son epilepsias.

Esta descarga eléctrica brusca y espontánea da lugar a contracciones de músculos, partes determinadas del cuerpo o todo el cuerpo en general.

La causa de esta actividad eléctrica incontrolable del cerebro puede deberse a múltiples causas: fiebre (frecuente en niños pequeños), sustancias tóxicas (fármacos, alcohol, drogas), traumatismos cerebrales o enfermedades que dañan una parte o varias del cerebro.

¿Por qué se producen?

Todas las crisis epilépticas son síntomas de un mal funcionamiento o lesión cerebral.

Múltiples situaciones, sustancias y fármacos pueden originar convulsiones: fiebre, drogas (cocaína y anfetaminas -crack-), antidepresivos y fármacos utilizados para el tratamiento de las psicosis, antibióticos y antivíricos, anestésicos, analgésicos, contrastes radiológicos, la abstención de alcohol y fármacos empleados como tranquilizantes o para inducir el sueño.

La mayoría de las personas cuando piensan en convulsiones, suelen imaginarse el cuerpo de una persona que se sacude rápida y sin control. Pero no todas las convulsiones provocan este cuadro generalizado. Existen muchos tipos de convulsiones y algunos tienen síntomas leves.

Las crisis parciales o focales se originan en un área limitada del cerebro. Lo que veremos será lo que controla esa área. Las simples son las más frecuentes y el paciente es total o parcialmente consciente de los síntomas (no pierde el conocimiento): movimientos repetidos, destellos luminosos, musiquilla, zumbidos o palabras en el oído; olores o sabores intensos; sensaciones de tacto anormales, palidez, sudoración, accesos de calor en la cara, déjà vu -experimentar una sensación ya conocida o de asistir a un acontecimiento muy familiar que siempre es el mismo-, jamais vu -sensación de irrealidad o de estar en un sitio extraño-.

En las crisis generalizadas hay una alteración de la conciencia porque se afectan a la vez los dos hemisferios cerebrales. A su vez pueden ser no convulsivas o convulsivas. Las crisis generalizadas no convulsivas son las llamadas ausencias dónde hay una breve pérdida de conciencia que dura solo unos segundos por lo que puede pasar inadvertida, sin pérdida de la postura («pequeño mal» o ausencias típicas). El inicio y final son bruscos por lo que no es raro que la primera pista sea un “ensimismamiento” o la disminución del rendimiento escolar detectado por un profesor. Un 50% de los pacientes sufrirán una curación espontánea a los tres años.

Las crisis generalizadas convulsivas o «gran mal» son las que todo el mundo imagina cuando piensa en epilepsia. Estas últimas tienen una primera fase donde se produce una contracción muscular generalizada breve. El paciente se pone rígido: músculos de la masticación (mordedura de lengua y mejillas), brazos doblados y piernas estiradas; emiten un ruido gutural por la contractura laríngea, se interrumpe la respiración y el paciente se pone “azul”. A los 20-30 segundos aparece otra fase que dura + 1 minuto donde se producen sacudidas muy breves de las extremidades que se van haciendo más amplias y violentas. Durante esta fase pueden producirse luxaciones, fracturas y traumatismos. Tras esta, aparece una tercera fase dónde el paciente está adormecido, no responde, los músculos están flácidos, hay exceso de salivación que puede ser sanguinolenta si se ha mordido la lengua o las mejillas, y pérdida de orina y heces (no es un signo de gravedad, sencillamente indican que la vejiga y el intestino estaban llenos cuando se produjo la crisis). El paciente suele dormir varias horas y al despertarse no se acuerda de lo ocurrido, está confuso, con dolor de cabeza y dolores musculares por las contracciones.

¿Qué hay que hacer en caso de convulsiones?

Ante todo, mucha calma:

  •  Garantizar que el paciente pueda respirar pero evitando introducir en la boca materiales que el paciente pueda aspirar o tragar. No forzar la introducción de objetos ya que podemos partir piezas dentales. Mucho menos introducir nuestros dedos en la boca del paciente ya que podríamos sufrir una mordedura grave.
  •  Evitar las autolesiones iniciales del paciente, prevenir la mordedura de lengua, retirar objetos próximos para evitar traumatismos, almohadillar la cabeza.
  •  Evitar la sujeción intensa de las extremidades ya que se pueden producir fracturas óseas o lesiones musculares por la contractura.

 

¿Cuándo hay que preocuparse?

  •  Toda primera convulsión precisa ser estudiada.
  •  Epilepsias conocidas que duran más de 5 minutos.

¿Son síntoma de algo grave?

  •  Si viviésemos 80 años, la probabilidad de sufrir una crisis epiléptica durante nuestra vida sería del 10%.
  •  En un 40% de los pacientes no se identificaría la causa de la convulsión después de realizar los estudios adecuados.
  •  Hay dos picos de edad donde se dan mayor casos de epilepsia. En la 1ª y 7ª década de la vida. Este último pico de epilepsias tardías es un hecho generalmente desconocido y se debe a la enfermedad cerebral vascular (microinfartos cerebrales).

¿Cuáles son las diferencias entre niños y adultos?

Tal vez insistir en las ausencias típicas o «pequeño mal» que pueden pasar inadvertida y que la primera pista sea un “ensimismamiento” del niño o la disminución del rendimiento escolar detectado por un profesor.

En adultos, el uso de drogas o fármacos que puedan desencadenar las crisis.

Duración de las mismas

Convulsiones que duran más de 5 minutos precisan de tratamiento anticonvulsivo inmediato.

Consecuencias de las convulsiones.

La mortalidad se debe al riesgo de sufrir estados de mal convulsivo y accidentes o asfixia durante los ataques. El exceso de mortalidad se da entre pacientes con enfermedades epilépticas que además tienen lesiones cerebrales graves y crisis incontrolables.

Listado de consejos sobre cómo proceder cuando alguien tiene convulsiones. 

Probablemente el número de pacientes afectados de epilepsia está subestimado debido a la dificultad del diagnóstico de ciertos tipos de epilepsia y a la ocultación por estigmas sociales.

  •  El paciente con epilepsia debe realizar una vida normal. En los niños se debe reemplazar la sobreprotección por un apoyo comprensivo que minimice sentimientos de inferioridad e inseguridad y otros obstáculos emocionales.

Científicos, escritores, músicos, artistas y personajes que influyeron en la historia de la humanidad padecían epilepsia: Albert Einstein, Alfred Nobel, Isaac Newton, Alejandro Magno, Julio César, Sta. Teresa de Jesús, San Pablo, Dovtoiesky, Van Gogh, Lord Byron, Charles Dickens, Napoleón, los actores Danny Glover y Richard Burton, Elton John; Tchaikovsky, Berlioz, Handel; y el héroe mitológico Hércules. De ahí que la epilepsia también se conozca como la «enfermedad de Hércules».

  •  Tratar los procesos subyacentes que originan la epilepsia.
  •  Evitar los factores que pueden desencadenar las crisis: luz, ruido (dependen de la intensidad del estímulo), los sobresaltos. La epilepsia fotosensible es provocada por la estimulación luminosa intermitente como el brillo del sol en el agua o a través de las hojas de los árboles, postes de alumbrado, oscilación de los tubos fluorescentes estropeados o el televisor. Hay estímulos sensoriales complejos que también pueden desencadenar convulsiones en pacientes susceptibles como la escritura, lectura o cálculo aritmético.
  •  Algunos pacientes son capaces de desencadenar el inicio de una crisis cuando, en un ambiente tranquilo, relajado y en soledad, se concentran mentalmente y rememoran las sensaciones que anuncian el comienzo de una crisis y que, en ocasiones, son indefiniblemente placenteras. Pueden abortar el comienzo de la crisis si, inmediatamente, se oponen con un esfuerzo mental o con un estímulo que generalmente es doloroso.
  •  Para finalizar, si usted presencia una convulsión trate de recordar todo lo que ocurrió justo antes de comenzar. Será de gran ayuda al médico para poder clasificarla ya que el tratamiento y los fármacos variarán dependiendo de qué tipo de epilepsia sea.
Miércoles, 18 Diciembre 2019 17:51

Cómo toser o estornudar correctamente

¿Cuál es la función del estornudo y en qué casos el cuerpo estornuda?

El estornudo es un acto reflejo de expulsión súbita e involuntaria de aire desde los pulmones hacia las fosas nasales y la boca que puede estar provocado por diversos agentes o sustancias, habitualmente por partículas extrañas que provocan irritación de la mucosa nasal. En otros casos, puede estar provocado por una alergia, por ingesta de algunos alimentos, infecciones virales, reacción a la luz… El estornudo es un reflejo importante de protección de las vías respiratorias ya que impide el paso de las partículas extrañas de la nariz a los pulmones. Asimismo, el moco nasal ayuda en la defensa de distintas agresiones del ambiente, es por ello que en el moco y en las secreciones que se producen durante el estornudo pueden ir partículas virales durante los periodos de infección que pueden alcanzar una distancia de hasta metro y medio y depositarse en las superficies.

 

¿Cuál es la función de la tos y en qué casos el cuerpo tose? 

Al igual que el estornudo, la tos tiene también como función proteger la vía aérea y los pulmones ya que permite el aclaramiento de secreciones como moco, sustancias nocivas, partículas extrañas, microorganismos infecciosos, etc. evitando su retención y aspiración y previniendo a la vía aérea de una posible infección. Las causas más frecuentes de tos aguda, es decir aquella con duración de hasta 3 semanas, suelen ser procesos infecciosos del tracto respiratorio y exacerbaciones de patologías pulmonares crónicas como asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En casos de tos con duración superior a tres semanas, su médico determinará las posibles causas como microorganismos específicos, hiperreactividad de la vía aérea postinfecciosa, reflujo gastroesofágico, etc.

 

¿Cómo debemos toser o estornudar correctamente?

Hay que practicar buenos hábitos de higiene al toser y estornudar. Cuando ocurra hay que cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable y echarlo en la basura o bien utilizar la parte superior de la manga para cubrirse la boca y la nariz por completo. Con ello impediremos esparcir los microbios y contagiar al resto de las personas.

Cuando estamos enfermos debemos evitar tener contacto con otras personas, como dar abrazos, besos o la mano y alejarse de los demás antes de toser o estornudar.

 

¿Por qué debemos olvidarnos de colocar la mano en la boca como se nos ha dicho toda la vida, o ya en el último extremo de no taparnos en ningún caso?

Las personas infectadas pueden transmitir los virus que causan resfriados a otras personas a través del aire y el contacto personal cercano. Esto puede pasar si estornudamos y nos tapamos la boca con la mano, estamos ayudando a propagar los virus por ejemplo cuando después damos la mano a alguien o tocamos una superficie como el pomo de una puerta o luego nos tocamos los ojos, la nariz… favoreciendo la diseminación de los virus y propiciando que nos enfermemos nosotros y los demás. 

 

¿Por qué es importante toser o estornudar correctamente?

Las personas están a menudo tocando cosas, animales, alimentos, dinero, etc. por lo que estamos expuestos a multitud de gérmenes. De hecho, son muchas las patologías que pueden contagiarse a través de las manos, la tos y el estornudo si no practicamos unos buenos hábitos de higiene. 

 

¿Es importante lavarnos las manos después de toser o de estornudar?

Si, es importante lavarse las manos durante 20 segundos y enseñar a los niños pequeños a que hagan lo mismo. Los virus causantes del resfriado pueden vivir en las manos y por eso, lavarse puede ayudar a no propagar la enfermedad.

 

Ahora que se acaba el verano y comienza el otoño, ¿por qué nos cogemos más catarros?

Es debido a la bajada de temperaturas, mayor humedad en el ambiente y los cambios térmicos repentinos; todo ello, conforma un cóctel que favorece los resfriados. Además, la concentración por el mal tiempo en lugares cerrados durante más tiempo y el comienzo del curso escolar suele ser también un factor clave, ya que los niños al estar en contacto continuo con otros menores tienen más posibilidades de contagiarse, llevando los gérmenes a casa, por ello, es fundamental también educarles en las medidas de higiene descritas.

Miércoles, 18 Diciembre 2019 17:46

Alimentación en procesos gripales

¿Por qué es importante cuidar nuestra alimentación de cara a nuestra salud?

La alimentación es y ha sido siempre fuente de salud, de tal manera que ya muchos estudios epidemiológicos la relacionan con la disminución de enfermedad, la longevidad de la población y otras áreas de la salud en general. Entre los determinantes de la salud, ya citados por Lalonde hace más de 40 años, la alimentación y la dieta se han configurado como elementos básicos de los llamados estilos de vida principales a la hora del mantenimiento de una buena salud individual y poblacional. La dieta equilibrada, el descanso, el ejercicio, un ritmo de vida relajado, la eliminación del tabaco y la moderación en el consumo de alcohol fortalecen nuestras defensas de forma natural.

La dieta debe identificarse con “un estilo de vida saludable “.

¿En el caso concreto de los catarros/resfriados?

Hay que aprovechar las propiedades de los alimentos de temporada para llenar nuestra despensa energética e inmune. La dieta mediterránea es probablemente una gran aliada en la alimentación otoñal. El otoño nos deja menos horas de luz y más frío, es frecuente la propensión a catarros y procesos gripales. Así pues, hay alimentos que nos aportan las vitaminas y oligoelementos necesarios para contrarrestar los rigores del clima y de nuestra actividad.

¿Qué alimentos refuerzan nuestras defensas de cara a un posible enfriamiento?

Los alimentos de origen vegetal que incluyen semillas (cereales, legumbres, frutos secos), tubérculos y raíces, aportan gran cantidad de energía junto a nutrientes esenciales, y frutas y hortalizas, que son grupos de enorme interés por sus beneficios con gran riqueza en vitaminas, elementos minerales y fibra, hacen que su consumo sea imprescindible para conseguir una alimentación sana y equilibrada.

Las vitaminas son esenciales:

Vitamina A: Fundamental para el sistema inmune y la prevención de infecciones y del envejecimiento, como antioxidante natural que es.

Alimentos que la contienen: Hígado, mantequilla y nata, huevos y lácteos completos, verduras de color verde oscuro, o de coloración rojo-anaranjado-amarillento como zanahoria, batata, calabaza, espinacas, lechuga, brócoli, coles de bruselas, tomate, espárragos, y frutas como, el melón, la papaya, el mango, el melocotón y las cerezas.

Vitamina B: Fortalece el sistema inmunológico.

Alimentos que la contienen: Hígado y vísceras en general, carnes de ternera, pollo y cerdo, huevos, y cereales integrales (arroz, trigo, avena…), legumbres (soja, guisantes, lentejas, garbanzos…) o las nueces. También en las setas, la levadura de cerveza y el germen de trigo.

Vitamina C: Esta vitamina contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones y nos defiende de las infecciones, siendo como otras vitaminas un poderoso antioxidante.

Alimentos que la contienen: Sus fuentes son sólo de origen vegetal y la contienen la gran mayoría de verduras (los pimientos, las coles, la coliflor, las espinacas, los tomates los pimientos y las patatas) y de frutas como plátanos, cítricos, mangos, manzanas, piñas, melón, fresas, kiwi, fresas, bayas, caqui o guayabas.

Vitamina E: Antioxidante también protege de la presencia de sustancias tóxicas que penetran el organismo por vía respiratoria o bucal. Estudios en humanos han demostrado un aumento de la respuesta inmune después de administrar vitamina E, especialmente en enfermedades por virus.

Alimentos que la contienen: aceites vegetales germinales (soja, cacahuete, arroz, algodón y coco), vegetales de hoja verde, cereales y panes integrales.

Flavonoides: Verduras de la familia de la col, verdura de hoja verde, frutas rojas, moradas y cítricos.

Hierro: Hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y en menor proporción los lácteos.

Zinc: Su deficiencia se asocia a una mayor susceptibilidad frente a infecciones. Lo encontramos en carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales completos y legumbres.

Selenio: Una carencia de esta sustancia también afecta a la inmunidad, que podemos contrarrestar con el consumo de carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Cobre: Antiinflamatorio y antiinfeccioso, el cobre está presente en hígado, pescado, marisco, cereales completos y vegetales verdes.

Ácidos grasos: Su fuente son los aceites de semillas (girasol, maíz, soja...), el germen de trigo y los frutos secos oleaginosos.

Algunos alimentos de esta temporada ricos en estas sustancias son:

  • GRANADAS: Se ha mostrado eficaz en tratamientos de otitis crónicas, sinusitis y faringitis. Su capacidad antioxidante es tres veces mayor que la del té verde, el vino tinto y el zumo de arándanos. Lleva ácido cítrico, antiinflamatorio y antiséptico, alcalinizador de la orina y potenciador de la acción de la vitamina C y ácido málico antioxidante, presente en el ciclo de Krebs en la obtención de ATP. Rico en Flavonoides y taninos (presentes sobretodo en la pulpa blanca), Vitaminas A, C y E aportando el 50% RDA, Vitaminas del grupo B, ácido. fólico, su aporte equivale al 100% de la RDA.
  • FRESAS: Cantidades importantes de los tres antioxidantes por excelencia (vitamina E, C y betacaroteno).
  • TOMATE: El licopeno, vitamina C y betacaroteno lo convierten en un aliado anticáncer (sobre todo de próstata), dolencias degenerativas y cardiacas.
  • UVA: Abundante en vitamina A, reverastrol en el pellejo. En las uvas pasas, extracto de semilla de uva y aceite de uva el contenido en antioxidantes es mayor.
  • AJO Y CEBOLLA: Poseen flavonoides, vitaminas del grupo B y minerales.
  • CRUCÍFERAS: Col, brécol, coliflor, coles de bruselas… Son ricas en betacaroteno y vitamina C, ácido fólico, hierro y calcio. Los fitonutrientes se encuentran también en el brócoli –que aporta además ácido fólico y vitaminas C y A,

Otros alimentos también interesantes por sus propiedades nutricionales son:

  1. La espinaca, es rica en vitaminas A y C, y ácido fólico, y constituye una buena fuente de magnesio. Asimismo, estimularía el sistema inmunológico
  2. Cítricos: naranjas, pomelos, limones… proporcionan, sobre todo, vitamina C y flavonoides, que neutralizan la acción de los radicales libres.
  3. Manzanas son una buena fuente de vitamina C, un antioxidante que previene el daño celular.
  4. Los arándanos contienen fitonutrientes. Además, son una fuente de fibras y vitamina C.
  5. Frutos secos: abundantes en vitamina E, selenio y elementos fotoquímicos. Ricos en arginina
  6. Verduras de hoja verde: espinacas, berros… son buena fuente de antioxidantes naturales (vitamina C y E). Además, las espinacas son ricas en luteína, un pigmento de importantes propiedades antioxidantes.
  7. Aceite de oliva: por su contenido en ácido oleico, vitamina E y compuestos fenólicos es uno de los alimentos con mayor poder antioxidante.

¿Es cierto que la vitamina C se aconseja en estos casos?

Para prevenir los catarros de otoño -y de cualquier época- es ideal el consumo de cítricos (naranjas y limones), cuyo alto contenido en vitamina C ayuda a elevar las defensas naturales del organismo. También son ricos en esta sustancia el tomate y el kiwi.

¿Es cierto que es conveniente tomar caldos y sopas ante estos casos? ¿Qué tipo de caldos/sopas son los más recomendables en este caso?

El consumo de caldos calientes, nos permite mantener nuestra temperatura corporal en 37º. Los caldos y sopas son una gran fuente de hidratación, necesaria siempre y especialmente en casos de mucosidad.

Según un estudio de la Universidad de Nebraska, la sopa que contiene pollo, cebolla, zanahoria apio perejil y pimienta, alivia la congestión nasal.

Otro estudio indica que estas sopas mejoran la protección nasal reforzando a los cilios, previniendo la entrada de agentes infecciosos.

Las proteínas contienen aminoácidos como la cistina que mejora la mucosidad

Una sopa energética nos proporciona una buena termorregulación.

Las sopas más recomendables son las tradicionales que contengan legumbres, arroz o pasta, verduras variadas y pollo/gallina: cocido madrileño, pote gallego, sopa castellana…

Viernes, 13 Diciembre 2019 15:51

Nociones básicas de primeros auxilios

¿Por qué es importante conocer los primeros auxilios?

Cuando hablamos de primeros auxilios nos referimos a la asistencia que se presta a una persona accidentada o que se ha puesto enferma de forma repentina e inesperada en el mismo lugar donde se produce, hasta la llegada de la asistencia sanitaria, evitando así que las lesiones se agraven e incluso permitan solucionar los casos más leves.

Los accidentes leves se producen con cierta frecuencia en nuestra vida diaria, ¿quién no ha sufrido un corte, ha tenido una herida, ha sufrido una caída o una quemadura a lo largo de su vida o en su entorno más cercano? Unos mínimos conocimientos en Primeros Auxilios permiten realizar una atención adecuada y evitan, en muchos casos, complicaciones que pudieran agravarlos.

Sin embargo, en ocasiones las personas pueden estar en una situación que revista una mayor gravedad, como pacientes que presentan síntomas compatibles con una enfermedad cardiovascular: un infarto agudo de miocardio, un ICTUS o incluso una parada cardiaca. El saber actuar en estos casos, por parte de los primeros intervinientes, logra que la actuación sanitaria se realice en mejores condiciones y que la probabilidad de supervivencia de los mismos aumente.

El lugar idóneo para realizar esta educación en primeros auxilios es en las escuelas, por donde pasa la mayoría de la población en un momento óptimo para el aprendizaje. 

¿Cómo actuar frente a una emergencia? (qué hacer y qué no hacer)

Lo primero que debemos realizar en cualquier circunstancia es mantenernos tranquilos, asegurarnos que quien presta la ayuda y la persona que va a ser auxiliada se encuentran en un lugar seguro y llamar a los servicios de emergencia, a través del teléfono 112/061 (en algunas provincias españolas), para que la ayuda llegue lo más precozmente posible.

En esta llamada al 112 es importante que digamos la situación exacta de donde nos encontramos: la calle, número, piso y/o algún punto de referencia que permita localizar nuestra ubicación lo más rápidamente posible. También se recomienda aportar información sobre lo que ha ocurrido, del número de pacientes o heridos y de las lesiones que presentan aparentemente.

Es importante que esta acción de llamar al 112 para pedir ayuda se la inculquemos a nuestros hijos ya desde edades tempranas, explicándoles que situaciones pueden constituir una emergencia y cuando deben llamar al teléfono de emergencias.

En todas las centrales de Coordinación de Emergencias hay profesionales sanitarios las 24 horas del día todos los días del año, por tanto, en caso de necesidad, ellos pueden prestar consejo telefónico sobre lo que se debería realizar en esos primeros momentos.

Una vez realizado esto pasaremos a socorrer a la persona con los recursos disponibles en ese momento.

Lo primero que deberemos valorar es la gravedad de la situación, realizaremos una primera evaluación del nivel de conciencia. Para ello nos acercaremos a la persona y le preguntaremos ¿Cómo se encuentra? ¿Qué le ocurre?

Si la persona nos contesta es un signo inequívoco de que la persona está consciente, lo colocaremos en posición lateral de seguridad y preguntaremos que le ocurre y en que podemos ayudarle.

Si por el contrario, el paciente no responde ni tan siquiera a estímulos, como zarandear levemente los hombros, el siguiente paso a realizar es comprobar que el paciente respira. Para comprobar la respiración debemos traccionar de su frente hacia atrás y elevar ligeramente la mandíbula, acercaremos nuestra mejilla a la boca del paciente y miraremos hacia su pecho de forma que podamos sentir, oír y ver la respiración o la presencia de movimientos torácicos.

Si el paciente respira con normalidad, lo pondremos en posición lateral de seguridad.

Si no respira con normalidad, avisaremos al 112 e iniciaremos las maniobras de reanimación cardiopulmonar ya que el paciente probablemente se encuentra en parada cardiorrespiratoria. La reanimación cardiopulmonar la iniciamos con las compresiones torácicas efectivas. Consideramos que estas son efectivas cuando las realizamos en el centro del pecho y hundimos el tórax unos 5-6 cm, a una frecuencia de 100-120 compresiones por minutos, y debemos dejar que tras cada compresión el tórax vuelva a la posición inicial, es decir, que reexpanda totalmente. Si estamos entrenados, daremos 30 compresiones y dos ventilaciones de rescate, si no, realizaremos compresiones de forma ininterrumpida hasta la llegada de los servicios de emergencia.

Consejos de primeros auxilios      

Haremos un breve repaso sobre cuatro situaciones que ocurren en nuestra vida cotidiana con cierta frecuencia:

En el caso de presentar una herida con sangrado activo lo que debemos hacer en primer lugar es lavar la herida con agua y jabón y aclararla con abundante agua. Para detener la hemorragia deberemos colocar un pañuelo o una gasa limpia y presionar directamente sobre la misma. Si persistiera la hemorragia y la gasa o el apósito estuviera empapado no debemos retirarlo, pondremos otro encima y continuaremos con la presión sobre la herida, hasta que deje de sangrar, y posteriormente mantendremos la presión con un esparadrapo o venda. Se recomienda elevar el miembro afectado si las lesiones lo permiten, para disminuir el sangrado.

Si hubiera algún objeto clavado, no debe extraerse, ya que podría empeorar la situación y aumentar el sangrado. Lo recomendable es que lo fije para que no se mueva y se extraiga en un centro sanitario.

En el caso que persista el sangrado o la herida sea profunda o muy amplia, con los bordes muy separados, deberá acudir a un centro médico. También deberá acudir al médico en caso de heridas que pueden haberse infectado, esto lo sospechará si en la zona donde se produjo la herida aparece enrojecimiento, calor, hinchazón, supuración o incluso fiebre.

No se recomienda hacer torniquetes salvo en casos de hemorragia masiva, como puede producirse en el caso de una amputación, que pueda poner en peligro la vida de la persona.

Otra serie de cosas que no se recomienda hacer en las heridas y que se hacen con cierta frecuencia es utilizar soluciones que tiñen la herida, como mercurocromo, o echar alcohol ya que no sólo no desinfecta si no que además puede provocar quemaduras en los bordes de la herida.

En las quemaduras, lo primero que debemos realizar es retirar a la persona de la fuente de calor. En el caso de quemaduras eléctricas, antes de tocar a la persona, deberemos asegurarnos que no está en contacto con la fuente eléctrica.

Tras esto deberemos quitar la ropa que esté encima de la quemadura, salvo que esté adherida a la piel, y enfriar la quemadura con agua corriente durante 15-20 minutos. No debemos aplicar ninguna crema ni pasta a la superficie quemada. Tampoco debemos romper las ampollas que se hayan producido.  La taparemos con un paño limpio humedecido y acudiremos al Centro de Salud para que valoren el grado de la misma y apliquen el tratamiento más adecuado. Se puede administrar al lesionado algún analgésico, tipo paracetamol o ibuprofeno. En el caso de las quemaduras debemos tener especial cuidado si estas afectan a la cara, manos, pies, pliegues o genitales ya que pueden presentar complicaciones graves.

El atragantamiento u obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño es una situación potencialmente grave que puede resolverse satisfactoriamente si realizamos una actuación correcta. Generalmente las personas están comiendo, en el caso de los niños, sobre todo de corta edad, puede estar jugando, y presentan un acceso brusco de tos, que puede acompañarse de dificultad para hablar o respirar, incluso si la obstrucción es grave aparece un tono azulado alrededor de los labios, dejan de respirar y pueden perder el conocimiento.

Suele ser fácilmente reconocible porque habitualmente la persona pone sus manos alrededor del cuello y tose al mismo tiempo.

En el caso de obstrucciones leves la persona está consciente y suele toser con fuerza. Lo que debemos hacer es colocar en posición incorporada, ligeramente inclinado hacia delante y animarle a que siga tosiendo.

Si la persona es incapaz de hablar, tiene una tos débil o es incapaz de respirar podemos estar ante una obstrucción grave de la vía aérea. En este caso lo que debemos hacer es incorporar a la persona y apoyar una de nuestras manos en el pecho de la víctima, inclinándola hacia delante y a continuación le daremos 5 golpes fuertes en la espalda, entre las dos escápulas, con el talón de la otra mano. Si la obstrucción no se resuelve deberemos realizar 5 compresiones abdominales. Para ello nos situaremos detrás de la víctima, la inclinaremos hacia delante y colocaremos el puño cerrado de nuestra mano entre el ombligo y el esternón. Agarraremos con la otra mano el puño y empujaremos 5 veces seguidas hacia arriba y hacia atrás.

Deberemos alternar las compresiones en la espalda y en el abdomen hasta que se resuelva la obstrucción o la persona pierda el conocimiento.

En el caso que la persona deje de respirar y pierda el conocimiento, deberemos apoyar a la víctima en el suelo, boca arriba, llamar al 112 e iniciar compresiones torácicas como las descritas para hacer la reanimación cardiopulmonar.

Las convulsiones son consecuencia de una actividad neuronal anormal y pueden manifestarse de diferentes formas, con pérdidas bruscas de conciencia, rigidez, flacidez o movimientos involuntarios de un músculo o una parte del cuerpo o desconexión del entorno con mirada perdida. Es frecuente que la persona presente rigidez de la mandíbula y presente la boca morada y cerrada con fuerza, ocasionando a veces mordedura en la lengua. También es frecuente que el paciente tenga incontinencia de esfínteres. Normalmente duran menos de 5 minutos y ceden espontáneamente.

Las causas que originan una convulsión pueden ser muy variadas, como traumatismos, fiebre, una disminución del azúcar en sangre (hipoglucemia), algunos fármacos o enfermedades neurológicas, entre otras.

Tras la convulsión es frecuente que la persona se quede adormilada, confusa y/o desorientada durante un breve periodo de tiempo hasta que recupera totalmente la normalidad.

En el caso de ser testigos de personas que están teniendo una convulsión debemos permanecer con ellos durante todo el tiempo que dure la convulsión, la colocaremos en un lugar seguro, es recomendable recostarla sobre el suelo, si es posible la tumbaremos de lado, y pondremos su cabeza sobre algo suave y plano (una chaqueta, almohada, toalla, etc.) y evitaremos que se golpee con cualquier objeto hasta que ceda completamente. No debemos sujetarlos para impedir los movimientos ni introducir nada en la boca ya que podríamos producirle lesiones en los dientes o en la mandíbula. No le de agua o alimentos hasta que la persona esté totalmente recuperada.

Si la convulsión dura más de 5 minutos llame al 112.

 

 

 

 

 

 

Viernes, 13 Diciembre 2019 15:41

¿Cuándo debemos hacernos un chequeo médico?

¿Cuáles son las patologías que más se benefician de hacerse revisiones y chequeos de forma periódica?

El concepto de “chequeo” o revisión médica en personas sanas con carácter preventivo nace en los años 50 del siglo pasado en EEUU, partiendo de la idea de las compañías aseguradoras laborales (HMO) de intentar adelantar el diagnóstico de las enfermedades más frecuentes y graves en el ambiente laboral para minimizar los costes de los seguros. En un país sin sanidad pública como EEUU esto generó el concepto de que con las revisiones preventivas se ganaba en salud, por lo que el modelo se entendía como algo positivo y se extendió por todo el mundo.

Actualmente sabemos que este concepto es erróneo y que ha generado lo que conocemos como “prevención cuaternaria”, es decir, intentar evitar la iatrogenia (el daño que generan las actuaciones sanitarias excesivas) ante la abundancia de efectos secundarios que generan los “chequeos” de forma periódica.

Abandonando los conceptos de chequeos en población sana, lo que se mantiene son las estrategias de detección precoz o cribado de algunas enfermedades como diferentes tipos de cáncer, presencia de factores de riesgo cardiovascular o algunas enfermedades autoinmunes.

¿Qué chequeos de salud, básicos y preventivos, se recomiendan a partir de los 50 años, y con qué periodicidad?, ¿en qué casos hay que someterse en esta etapa a chequeos más completos y específicos?

Envejecer con salud no está vinculado a una edad específica y la promoción de la salud; mediante hábitos saludables en alimentación y ejercicio debe empezar incluso desde la infancia. No obstante, a partir de los 50 años hay algunas enfermedades en las que hay que prestar especial atención, como el cribado de cáncer de mama, con la realización de mamografías bienales hasta los 70 años; o el cáncer de colon, con determinación de sangre oculta en heces cada dos años entre los 50 y 70 años.

También en estas edades debe mantenerse el cribado de cáncer de cuello de útero (iniciado a los 25 años) con citologías cada 3-5 años, así como la detección de factores de riesgo cardiovascular con toma de tensión arterial, peso y talla cada 2 años, detección de colesterol y glucemia en sangre cada 5 años y evaluación de hábitos tóxicos (alcohol, tabaco y otras drogas) cada 2 años.

De los 60 años en adelante, ¿cuáles (y con qué periodicidad) son los chequeos básicos recomendados y qué tipo de chequeos o pruebas específicas habría que incluir en este rango de edad?

Además de mantener lo expuesto en la pregunta anterior, a partir de los 60 años se abre el importante campo de la vacunación en adultos, que si bien debería valorarse con continuidad a partir de los 14 años, tiene a partir de esta edad dos hitos fundamentales. La vacunación antigripal, de forma anual y la antineumocócica, que puede ser con una sola dosis en caso de la vacuna conjugada o cada cinco años en el caso de la polisacarida (está ultima financiada en toda España, mientras que la primera solo en algunas Comunidades Autónomas)

¿Cuál sería el chequeo básico tipo y qué parámetros y/o revisiones incluye?

Tal y como hemos expuesto, el concepto “chequeo” debería abandonarse, sustituyéndose por el concepto de promoción de la salud, muy relacionado ahora con las diferentes Estrategias de atención a las enfermedades crónicas.

Difundir entre las personas (e incluso entre los pacientes) cuáles son los hábitos saludables y los tóxicos; cómo podemos evitar las enfermedades sin recurrir a pruebas diagnósticas como único requisito y cómo debemos autogestionar nuestras enfermedades crónicas, forma la base de sistemas sanitarios sostenibles y de un mayor aumento de la supervivencia y, sobre todo, de la calidad de vida en las personas mayores.

Debemos mantener actividades sanitarias que demuestren su utilidad en el descenso de la mortalidad de las enfermedades o el aumento de la calidad de vida de los pacientes, evitando aquellas que inducen falsos diagnósticos o tratamientos que generan daño.

 

Viernes, 13 Diciembre 2019 15:23

Infecciones urinarias: Causas y tratamiento

¿Qué prevalencia tiene la infección de orina en la actualidad?

Las infecciones del tracto urinario (ITUs) en general, y las que afectan a la parte inferior de la vía urinaria en particular (cistitis), son la segunda causa en importancia de las infecciones atendidas en Atención Primaria, después de las respiratorias. Así, en una encuesta epidemiológica realizada en 2007 a más de 6.500 mujeres en España, casi una de cada cuatro. había presentado al menos un episodio de cistitis en su vida; lo cual da idea de la alta prevalencia de este tipo de infección en la práctica clínica habitual del médico de Familia.

¿Por qué aparecen? ¿Cuáles son las causas principales de la infección de orina?

Existen diversos factores que inciden en la aparición de las infecciones urinarias, y son variables en función de la edad y sexo. En mujeres jóvenes: los antecedentes de ITUs en la madre, el uso de espermicidas y las relaciones sexuales. En mujeres postmenopáusicas: antecedentes de ITUs previas en la edad fértil. En varones jóvenes: son poco frecuentes y en relación con la actividad sexual. En los mayores de 50 años: relacionados con la patología prostática. En ambos sexos y mayores de 80 años: gran impacto de las hospitalizaciones, estar institucionalizado o ser portadores de sondas permanentes de orina.

Por otro lado, existen alteraciones del flujo urinario, como en el embarazo, en las malformaciones del aparato urinario o en ciertas enfermedades (diabetes, cánceres, enfermedades neurológicas, etc.) que predisponen o agravan las ITUs.

¿Son iguales todas las infecciones de orina?

La respuesta es rotundamente no. Las infecciones de orina tienen peculiaridades distintas dependiendo de diferentes factores, como por ejemplo los siguientes: el sexo, la edad, la presencia de alteraciones estructurales de la vía urinaria o la necesidad de un sondaje vesical prolongado, entre otros.

Por su localización, las infecciones urinarias se clasifican en: infecciones inferiores o de vías bajas (cistitis, uretritis y prostatitis) y superiores o de vías altas (pielonefritis agudas, nefritis bacteriana aguda, absceso intrarrenal y absceso perinéfrico). Así, normalmente en las infecciones de vías altas y en la prostatitis existe invasión tisular, lo que conlleva un manejo diferente y un tratamiento más prolongado.

¿Qué lleva a que una infección de orina se cronifique?

Más que de cronificación hay que hablar de recurrencias, es decir, aparición de episodios de ITUs, 3 o más en un año después de una ITU “curada”. En mujeres jóvenes obedecen a la actividad sexual y en postmenopáusicas al déficit de estrógenos.

Los principales factores de riesgo para padecer ITUs recurrentes son la incontinencia urinaria, cirugía urogenital previa, patología urológica (cálculos, procesos que produzcan obstrucción, prostatitis crónica, vejiga caída, sondaje permanente etc.),  presencia de diabetes mellitus, enfermedades neurológicas (lesión medular, esclerosis múltiple, ictus, etc.) y antecedentes de ITUs en la infancia, o en mujeres con antecedente de ITU en la madre o haber tenido ITUs antes de la menopausia.

Las personas que se automedican o no cumplen las pautas de tratamiento como ha indicado el profesional sanitario, corren el riesgo de infecciones difíciles de erradicar por la aparición de gérmenes resistentes a los antibióticos.

¿Qué diferencias hay entre las infecciones de orina en hombres y mujeres?

Las infecciones urinarias son más frecuentes en la mujer; sin embargo, en los varones la mayoría de las infecciones urinarias se consideran complicadas, que son aquellas infecciones asociadas con anomalías funcionales y/o estructurales de la vía urinaria; por tanto, siempre requieren estudio.

Volviendo al caso de la mujer, en el intervalo de edad comprendido entre los 15 y los 50 años, el principal factor favorecedor de infección urinaria es el coito, hasta el punto de poder afirmarse que el inicio de la actividad sexual multiplica el riesgo de padecer infección urinaria hasta en 3’5 veces.

¿Cómo es el diagnóstico?

El diagnóstico se fundamenta en los síntomas clínicos como micción dolorosa, escozor e imperiosidad de orinar, micciones frecuentes con poca orina, dolor en la parte baja del abdomen u orina con sangre, síntoma este último que asusta mucho a las personas pero que no reviste gravedad. Si la infección es de vías altas, como la pielonefritis, o es complicada aparece dolor en la zona de los riñones o síntomas generales como fiebre, cefalea, escalofríos, nauseas, vómitos, malestar general.

El diagnóstico se completa con la exploración física por parte del médico, y en algunas ocasiones, será necesario realizar una tira reactiva de orina en la propia consulta o solicitar al laboratorio un cultivo de orina.

¿Cómo hay que manejarla?

Ante una clínica sugestiva de infección urinaria lo adecuado es consultar con su médico de Familia, para la adecuada filiación del proceso e instaurar el tratamiento más idóneo según las características del paciente. Entre las medidas no farmacológicas que se pueden tomar se encuentra una ingesta hídrica abundante, el realizar micciones frecuentes y el aplicar calor en la zona baja del abdomen.

¿Qué medidas deberíamos seguir para prevenirlas?

Las medidas preventivas tienen como fin proteger a las personas frente a la infección, mejorando los mecanismos de defensa.

En población general, son recomendables medidas de higiene urogenital: limpieza perineal correcta (especialmente en niñas en edad escolar), micciones frecuentes, vaciar totalmente la vejiga al orinar, corregir el estreñimiento (por la proximidad del colon con el aparato urogenital, lo que facilita la infección de orina por contigüidad), y evitar baños prolongados y jabonosos. En mujeres embarazas, debe hacerse un cribado sistemático de infecciones de orina durante todo el embarazo. Las infecciones no tratadas pueden provocar partos prematuros y recién nacidos de bajo peso. 

Los enfermos crónicos polimedicados deben informar y comentar con su médico de familia los fármacos que toman, ya que alguno de ellos puede precipitar o agravar las infecciones de orina.

Si se trata de mujeres jóvenes que utilizan espermicidas, se aconseja cambiar de método anticonceptivo.

¿Podemos protegernos mediante la alimentación (arándanos, zumo de limón o naranja, ajo, canela, jengibre, tomillo o romero)?

Existen diferentes estudios publicados sobre este aspecto; sin embargo, los datos aportados por dichos estudios arrojan resultados controvertidos que no permiten hacer extensivo las recomendaciones dietéticas en la prevención de la infección urinaria. En el caso concreto de la administración oral de preparados a base de arándanos parece que éstos inhiben la adhesión de los patógenos a las células uroepiteliales, pero no se pueden sacar conclusiones científicas porque los estudios con ellos difieren mucho unos de otros. Esto mismo es extensivo a otras medidas preventivas enfocadas a la acidificación de la orina, al uso de la fructosa contenida en la fruta o al uso de probióticos para restablecer la ecología vaginal en la mujer.

¿Qué avances se han producido en los tratamientos? ¿Cómo hay que tratar la infección de orina?

El avance en los tratamientos son las recomendaciones en las Guías de práctica clínica de pautas cortas de antibióticos e indicados por un profesional sanitario, insistiendo en el cumplimiento de las pautas posológicas: dosis, horario y duración del tratamiento y evitando la automedicación. Se incide en estos puntos porque actualmente existe un problema de salud pública de gran magnitud a nivel mundial, debido a la resistencia de los gérmenes a los antibióticos por el mal uso y abuso de los mismos.

Otro avance son las vacunas orales e intranasales preparadas a partir de extractos de bacterias uropatógenas, moderadamente efectivas para prevenir las recurrencias. No existen estudios adecuados que evalúen la efectividad de otras preparaciones comercializadas.

 

Viernes, 13 Diciembre 2019 13:24

Cuándo y cómo tomar Amoxicilina

¿Para qué se utiliza la amoxicilina?

La amoxicilina es un antibiótico de la familia de las penicilinas. Es bactericida, es decir, destruye a los microbios. Por tanto, se utiliza para tratar un gran número de infecciones producidas por gérmenes sensibles a este antibiótico. Entre las infecciones más frecuentes que se pueden tratar con amoxicilina están algunas amigdalitis, otitis media aguda, sinusitis, neumonías, infecciones de orina, infecciones de piel e infecciones dentales. También su utiliza combinada con otros fármacos en el tratamiento para erradicar del estómago al Helicobacter pylori.

¿Por qué muchas veces viene acompañada de ácido clavulánico?

Las bacterias, al estar en contacto frecuentemente con los antibióticos, crean mecanismos para defenderse de ellos, es lo que conocemos como resistencias. Hay diferentes tipos de mecanismos de resistencias. Algunos microbios son capaces de producir unas enzimas llamadas betalactamasas que consiguen que la amoxicilina no pueda actuar y deje de ser eficaz. Los médicos cuando sospechamos que alguna de estas infecciones pueden estar originadas por este tipo de gérmenes, añadimos a la prescripción de amoxicilina el ácido clavulánico que se encarga de inactivar esas betalactamasas para que la amoxicilina sea de nuevo efectiva.

Si el ácido clavulánico se añade a la amoxicilina para tratar infecciones originadas por otros microbios que no producen betalactamasas, no se consigue mejorar la acción de la amoxicilina y, por el contrario, ocasiona aumento de efectos secundarios como infecciones por hongos en la boca o en la vagina.

¿Qué errores cometemos con más frecuencia al tomarla?

Los errores más frecuentes son tomar la amoxicilina menos días de los indicados por el médico, generalmente por "ya encontrarse bien", e ingerirla con un intervalo de horas entre tomas diferente al prescrito por el médico. El intervalo más habitual es cada 8 horas. Aunque sea 3 veces al día, es difícil cumplir el intervalo, si se hace coincidir la toma con el desayuno, comida y cena. Otro error frecuente es tomarla con un "protector de estómago" como el omeprazol, ya que no es necesario.

¿Cuándo y cómo habría que tomarla?

Su médico le indicará un intervalo de horas entre cada toma y durante un número de días determinado. Tómela así. En la amoxicilina el intervalo más frecuente es cada 8 horas, pero en algunos casos su médico le puede indicar tomarla cada 12 horas. La duración es diferente según el tipo de infección, y aunque existe una tendencia a que cada vez sea menor el número de días necesario, es importante que, usted, no lo acorte nunca por su cuenta.

¿Qué ocurre cuando una persona se empieza a encontrar bien y deja de tomar este antibiótico?

Lo más frecuente que puede ocurrir es que no se haya conseguido combatir por completo la infección y se presente una recaída, prolongando el tiempo de recuperación y pudiendo ser más difícil de tratar. También puede ocasionar que el microbio se haga resistente a la amoxicilina, inutilizándola para su uso futuro.

¿En qué situaciones se suele tomar y es un error hacerlo?

Al igual que el resto de antibióticos, la amoxicilina no tiene ninguna actividad contra los virus. Los virus causan enfermedades tan frecuentes como el catarro, la gripe y la mayoría de amigdalitis y de bronquitis. No produce ningún beneficio su utilización en estos casos y si que produce aumento de las resistencias. El aumento de resistencias puede ocasionar que en el futuro la amoxicilina no sea eficaz para tratar infecciones en usted o en su comunidad.

¿Qué efectos secundarios puede tener?

En general la amoxicilina es un antibiótico bien tolerado. Los efectos secundarios más frecuentes son nauseas, diarreas o erupciones en la piel e infecciones por hongos en boca o vagina. Si la diarrea fuese muy intensa, con sangre o con importante afectación del estado general, deberá suspender la amoxicilina y consultar con un médico.

Un efecto adverso no muy frecuente, pero que puede llegar a ser importante, es la reacción alérgica, que puede ir desde una erupción en la piel y picor generalizado, hasta inflamación de la cara, labios, lengua y dificultad respiratoria, que requiere tratamiento urgente.

¿En qué casos está contraindicado su uso?

No se pueden utilizar en todas aquellas personas con alergia conocida a las penicilinas o a las cefalosporinas.

La amoxicilina se considera segura, en caso de ser necesaria su utilización, durante el embarazo y la lactancia. En casos de insuficiencia renal avanzada será necesario reducir la dosis o el intervalo de tiempo que transcurre entre cada toma.

¿Se puede ingerir si estamos tomando otros medicamentos? ¿Interactúa con los anticonceptivos?

La amoxicilina presenta pocas interacciones con otros medicamentos, no obstante, advierta a su médico si está tomando alopurinol (medicamento utilizado para descender el ácido úrico) ya que pueden aumentar las reacciones alérgicas en la piel, o si está tomado metotrexato (fármaco que se puede utilizar en la artritis reumatoide, en otras enfermedades reumáticas y en algunos tipos de cánceres) ya que puede incrementar la concentración del metotrexato. Si está tomado Sintrom puede ser necesario ajustar la dosis.

La amoxicilina, como otros muchos antibióticos, puede disminuir la eficacia de los anticonceptivos orales. Se aconseja asociar otros métodos, como el preservativo, hasta 7 días después de haber finalizado el tratamiento con amoxicilina.

¿Qué consejos daría para hacer un buen uso?

Utilizarla solo cuando su médico se la prescriba, con el intervalo entre tomas y durante los días que le indique.

Nunca la utilice para tratar un proceso vírico como un catarro o una gripe.

No la tome por su cuenta o por consejo de familiares o amigos, porque otras veces "le haya ido bien".

Si el envase prescrito tiene más medicamento que el preciso para su tratamiento, no lo guarde "para otra vez". Deseche el sobrante en el lugar apropiado de su farmacia (punto SIGRE).

No intente conseguir que en su farmacia le den amoxicilina sin receta, como todos los antibióticos no se la pueden suministrar sin la correspondiente prescripción médica.

Utilizando la amoxicilina, y los demás antibióticos, de manera juiciosa se está ayudando usted, y nos está ayudando a todos, a evitar el incremento de las resistencias que cada día nos hace mas difícil el tratamiento de las infecciones.

 

 

 

 

 

 

 

Jueves, 12 Diciembre 2019 17:10

Incontinencia urinaria

¿Qué puede causar la incontinencia?

La incontinencia urinaria (en adelante IU) fue definida por la Sociedad Internacional de la Continencia, hace ya algunos años, como “la pérdida involuntaria de orina, que puede ser demostrada objetivamente y que constituye un problema social o higiénico”. Desde el punto de vista etiológico, puede deberse a diferentes causas, lo que nos ayuda para su clasificación en los siguientes tipos:

  • IU de esfuerzo o de estrés: consiste en una pérdida involuntaria de orina cuando se produce un aumento de la presión abdominal por actividades como la tos, la risa o hacer fuerzas con la barriga. La causa en este caso es una debilidad de la musculatura del suelo pélvico.
  • IU de urgencia: aquí la pérdida involuntaria de orina se acompaña o va precedida de un deseo miccional difícil de aguantar y con miedo al escape. Este tipo de incontinencia puede deberse a distintas causas, como el uso de sustancias irritantes vesicales (como el alcohol o la cafeína), el tomar mucho líquido, ciertos medicamentos o una infección urinaria, entre otros.
  • IU mixta: en este supuesto se asocian los dos tipos de incontinencia anteriores.

¿Es más frecuente en hombres o en mujeres? ¿A partir de qué edad o momentos?

La IU es un padecimiento que afecta fundamentalmente a la mujer y guarda una estrecha relación con la edad de la persona, tal y como apuntan los datos epidemiológicos: entre un 20 y un 30% de mujeres de edad media la padecen, alcanzando el 50% en las mayores de 65 años; mientras que en el caso de los varones, solo un 17% de ellos la padece en este rango etario.

Analizando la evidencia científica disponible, se puede afirmar que el embarazo y el parto vía vaginal son dos factores de riesgo importantes en la mujer, existiendo controversia con otros factores de riesgo clásicos como la histerectomía. Mientras que en el caso del varón, se consideran factores como la edad avanzada, los síntomas de la vía urinaria inferior, las infecciones, el deterioro funcional y cognitivo, los trastornos neurológicos y la prostatectomía. Por otra parte, resulta interesante añadir que la diabetes mellitus aparece como un factor de riesgo en la mayoría de los estudios analizados. 

¿Qué se puede hacer para acabar con la incontinencia urinaria? Listado de consejos

Desde un punto de vista preventivo, resultan clásicos los llamados ejercicios del suelo pelviano. Para localizar correctamente estos músculos se pueden realizar las siguientes maniobras: apretar fuertemente como si quisiéramos detener el chorro de la orina y apretar el ano como si se quisiese evitar el que se escapen los gases; si hacemos las dos cosas al mismo tiempo, estaremos contrayendo los músculos del suelo pélvico. Disponemos de los siguientes ejercicios:

  1. Intenta mantener cada contracción durante unos 5 ó 6 segundos, manteniendo relajados el resto de los músculos del cuerpo.
  2. Debes realizar tandas de entre 5 y 10 contracciones y repetir 10 veces a lo largo del día.
  3. Intenta mantener el ritmo de la respiración durante los ejercicios, relajando los músculos durante la inspiración y contrayéndolos durante la espiración.

Si surge alguna duda a este respecto, existen tablas y dibujos explicativos con los ejercicios del suelo pelviano disponibles en Atención Primaria. Por otra parte, también se debe evitar todo aquello que contribuya a aumentar la presión intrabdominal (obesidad, tos crónica, uso de prendas muy ajustadas…). 

Otros datos de interés:

  • El día mundial de la IU se celebra el 14 de marzo.
  • La IU es un proceso que deteriora significativamente la calidad de vida de la persona que la padece.
  • La IU se ve como algo normal en nuestras vidas con el paso del tiempo; y, en muchos casos, se normaliza con el uso de absorbentes o pañales. Pero es importante conocer que en algunos casos la causa es tratable, por lo que es fundamental el consultar con el médico de Familia esas pérdidas de orina que puedan aparecer.