• Facilitan el uso de la terapia inhalada ya que no requiere la coordinación ni la pausa respiratoria que precisa la administración mediante el sistema de inhaladores de cartucho presurizado (pMDI en inglés) cuando se aplica de forma directa.
  • Evitan los problemas derivados de la administración del fármaco en polvo seco (necesidad de flujos inspiratorios altos, efectos secundarios locales orales, candidiasis, etc.).
  • Tienen eficacia demostrada, la misma eficacia que utilizar los fármacos suministrados por vía aerosol en el paciente con patología aguda y capaz de colaborar.

Están destinadas, por tanto, para aquellos casos en los que el paciente precise la administración de fármacos inhalados mediante pMDI y que, por no coordinar la inhalación con la propulsión de la dosis, no se pueda garantizar un depósito pulmonar adecuado por esa inadecuada técnica inhalatoria.

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