Consenso de Almería en DM2 y ECV

La diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) es una enfermedad muy prevalente y su incidencia está aumentando de forma notable en casi todo el mundo. Estudios recientes en nuestro país demuestran cifras de prevalencia de un 13,8% de los cuales casi la mitad desconocen padecer la enfermedad. Numerosos estudios poblacionales han constatado una elevada prevalencia de enfermedad cardiovascular (ECV) en la DMT2 constituyendo la primera causa de muerte de estos pacientes (50-80% de pacientes con DMT2 fallecerán por ECV). Dentro de este grupo de patologías predominan la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardiaca, que son 2-5 veces más frecuentes en la población diabética.
Empagliflozina ha sido el primer fármaco para el tratamiento de la DMT2 que ha demostrado reducir notablemente la morbimortalidad en diabéticos con muy alto riesgo cardiovascular. Posteriormente otros fármacos han demostrado también distintos grados de reducción de morbimortalidad cardiovascular. Actualmente casi todas las guías clínicas recomiendan la metformina como primer escalón terapéutico y, en el momento de intensificar el tratamiento, tener en cuenta la existencia de enfermedad cardiovascular de base.

Otro año más, se presenta la actualización de 2019 de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA), la GEMA 4.4. La GEMA es una guía de práctica clínica basada en la evidencia sobre asma, que desde hace ya unos años es probablemente la guía de referencia mundial, en español, de la enfermedad. Está disponible, en diferentes formatos, en
La gota es la enfermedad crónica inflamatoria articular más frecuente en varones adultos en España, sien-do incluso más prevalente que la artritis reumatoide y la artritis psoriásica. Se trata de una enfermedad carac-terizada por el depósito de cristales de urato monosódico (UMS) en las articulaciones y estructuras periarticula-res y subcutáneas, consecuencia de elevados niveles de ácido úrico sérico (AUs). Cursa con episodios agudos de inflamación articular (muy dolorosa), pero también presenta manifestaciones clínicas persistentes o crónicas. Esta inflamación mantenida en el tiempo da lugar a depósitos palpables de cristales de UMS, provocando los conocidos tofos.